Hoy es una promesa


martes, 25 de agosto de 2015

Percibir es despojarse de preguntas y respuestas.


No te miro, estoy leyendo el abismo de mi pecho.

No sé vestirme más que de mi alma y a todo cuanto hago le brota un corazón.


El poema es otra carne.



Voy aprendiendo a no caer hasta el fondo de mi desesperación.


Me muero por abrazar ese lugar que haría sentir mi corazón a salvo.










He amado la fragilidad de cada instante y sin saberlo me hice fuerte.








La gente enloquece por querer tener la razón, yo se las doy a todos y sigo caminando en mi desdén.


Hasta los lobos me reconocen cuando huelen mi esclavitud, mi libertad.



Tengo el perfume maldito a que nadie lograría tocarme.



A todos pintaré con máscaras de ti.


Escribo lazos interminables que se extinguen conmigo.


Coincidir sin querer, todas las veces y otros destiempos.




A falta de tu amor, escribir hasta caer exhausta.






Suponía que el amor debía ser más sagrado que el poema.





Algo así como soltarse el pelo y volverse cenizas...